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viernes, 11 de marzo de 2022

El Círculo de Cultura

 

Capítulo publicado en el libro:

Teresa García Gómez (2021). Palabras y pedagogía desde Paulo Freire.



 El círculo de cultura 

Jaume Martínez Bonafé 

En la vasta y dilatada obra de Paulo Freire hay una tesis transversal y de raíz: para el conjunto de los oprimidos, bien sea por su condición de clase, cultural o de cualquier otra índole, la educación ha de ser un instrumento de liberación. Pero esa condición liberadora depende de que en el proceso de la educación nos dotemos de procedimientos que faciliten el aprendizaje de una práctica política de emancipación. Una práctica que en tanto que política es también un proceso colectivo e intersubjetivo. La educación emancipadora, en todo el discurso de los movimientos de educación popular de raíz freiriana, se constituye en esa voluntad de critica que asegura avances en un conocimiento y una cultura que actúe realmente como herramienta emancipadora, tanto de los sujetos como de los pueblos (Freire, 1990; 1991). Los enunciados y la agenda de este discurso se nutren de cuestiones como la formación de sujetos críticos, el respeto a las minorías y el reconocimiento de la diversidad cultural, el desarrollo de la democracia y el cultivo de la participación en el diseño y en las formas de gestión de los asuntos públicos, el fomento de las relaciones entre la comunidad y la escuela, entendiendo la escuela como un proyecto público comunitario. 

Y en ese discurso de la educación popular y emancipadora surge el concepto del círculo de cultura: Un proceso práctico y teórico por el que construimos y revalorizamos conocimientos surgidos de la reflexión sobre los múltiples aspectos objetivos y subjetivos que conforman y regulan nuestra experiencia; un proceso de problematización y de investigación crítica de nuestra propia experiencia vital. Un proceso que hacemos juntos. Nacido de la voluntad de la cooperación y el diálogo entre iguales, desde la necesidad histórica de pronunciar el mundo con nuestras propias palabras (Freire, 2005: 105) En efecto, La idea central es dar la palabra a quienes siempre estuvieron silenciados. Los temas/problema son elegidos por los participantes, y discutidos desde el interior de su cultura y experiencia viva. Los problemas del mundo, de la sociedad y de nuestras realidades se abren para que actores y actrices sociales dialoguen entre sí. De esta manera, la educación liberadora es una pedagogía de los oprimidos porque son los oprimidos mismos, en tanto se descubren como tales, los que, poniendo el cuerpo y la voz, van elaborando una reconstrucción crítica de las realidades sociales imperantes, emergiendo la conciencia crítica. 

En su libro múltiples veces editado Pedagogía del Oprimido, Freire (2005)1 presenta una metodología didáctica alternativa que se concreta en el círculo de cultura: un espacio y un tiempo para que los actores y las actrices sociales en pleno derecho de expresar a través del diálogo circular sus puntos de vista, sus inquietudes y opiniones, sus problemáticas vividas, desarrollan la experiencia colaborativa de la reelaboración del mundo y la construcción de nuevas categorías conceptuales para la toma de conciencia de su condición de oprimidos. Parafraseando una conocida cita de Marx en La Sagrada Familia, Freire viene a decirnos que la opresión se hace más opresiva todavía añadiendo a aquella la conciencia de la opresión y que esta infamia se hace mas vergonzosa todavía 

1 La primera edición en castellano es de 1970. Esta con la que trabajo aquí es la 35ª edición. 

al pregonarla (p. 49) El círculo de cultura es entonces el lugar público en el que nos decimos desde nosotros mismos, sintiéndonos sujetos denunciando al tiempo que planificando la transformación, a pesar de nuestra condición esclavizada como objetos. 

Al objetivar su mundo, el alfabetizando se reencuentra en él, reencontrándose con los otros y en los otros, compañeros de su pequeño “circulo de cultura”. Se encuentran y reencuentran todos en el mismo mundo común y, de la coincidencia de las intenciones que los objetivan, surgen la comunicación, el dialogo que critica y promueve a los participantes del circulo. Así́ juntos recrean críticamente su mundo: lo que antes los absorbía, ahora lo pueden ver al revés. En el circulo de cultura, en rigor, no se enseña, se aprende con “reciprocidad de conciencias”; no hay profesor, sino un coordinador, que tiene por función dar las informaciones solicitadas por los respectivos participantes y propiciar condiciones favorables a la dinámica del grupo, reduciendo al mínimo su intervención directa en el curso del dialogo. (Freire, 2005 p. 12-13) 

El diálogo, la palabra comunicada, es aquí una herramienta de alfabetización crítica fundamental: a través de la “codificación” y la “descodificación” de la palabra significamos nuestro contexto y lo hacemos con la intencionalidad comunicativa de sabernos juntos con otros y otras en el proceso de una educación que nos libera y emancipa de los procesos de cosificación. 

Aquí deberemos formular una doble pregunta: ¿quién impulsa el círculo de cultura? Pero también ¿a qué sujeto impulsa el círculo de cultura a hacer qué? La repuesta pone en revisión el concepto de educador o educadora. En el círculo no hay posibilidad de jerarquías, separaciones o roles que establezcan jerarquías. Todos y todas nos constituimos como sujetos y el educador o educadora es entonces un dinamizador en una relación horizontal entre iguales. Un facilitador de información y documentación, estableciendo las condiciones para una buena conversación en la que su intervención directa se minimiza. El coordinador del circulo deberá́ ser un educador con humildad intelectual y sabiduría para escuchar al tiempo que reconoce la capacidad –potencia de acción- de todo sujeto social para producir junto a otros un proceso de coinvestigación en el que sujetos diversos, con saberes y experiencias diversos, unidos por una relación ética, gobiernan su propia producción de conocimiento. “Líderes revolucionarios, que dialoguen con el pueblo y estén en comunión con él” nos dice Freire (1975, 88). El circulo acaba produciendo su propia textualidad, a través de diferentes técnicas de escritura colectiva. Pero en la reflexión de Freire esto no es una respuesta metodológica, es la respuesta a una llamada a la responsabilidad ética en el ejercicio de la tarea docente. Una ética inseparable de lo que hacemos, de nuestra práctica, y del sentido que queremos darle a nuestra práctica educadora (Freire, 1975; 2004). 

La conversación y el diálogo se prolonga y cualifica con el análisis temático, en una continuación hacia lo que Freire denomina “círculos de investigación temática”, una fase más elaborada del círculo, un proceso de descodificación que desafía a los individuos participantes, problematizando, por un lado, la situación existencial codificada y, por otro, 

las propias respuestas que van dando aquellos a lo largo del dialogo. Este es un nivel de teorización en el que tratamos de identificar y comprender el carácter histórico y estructural de nuestra práctica y el modo en que esto es vivido por cada uno de nosotros. 

Cabe decir, todavía, que esta propuesta pone en relación diferentes tradiciones de la formación docente, las pedagogías críticas y la educación popular que acuden a lugares comunes aún siendo originarias de contextos, culturas y políticas diferentes. Me refiero a las propuestas de investigación/acción y el llamado movimiento del profesor como investigador, tan como fue desarrollado en el contexto anglosajón en el inicio de los 70 (Elliot, 1994); a la estrategia de la sistematización de experiencias nacida en los proyectos de educación popular de finales de los 60 e inicios de los 70 en diferentes países de Latinoamérica (Fals Borda, 1991; AA.VV. 1998; Núñez, 1989); y, como señalaremos a continuación, el trabajo cooperativo de los Movimientos de Renovación Pedagógica, también con origen en los años 60 y 70 del pasado siglo en países como Portugal, Francia, España o Italia. (Martínez Bonafé, J. 2000). Coincide también con un enfoque más reciente que, tomando como base estas tradiciones y otras experiencias de investigación social participante, desarrollan la idea teórica y práctica de la coinvestigación militante (Malo, 2004). 

Una aproximación práctica al círculo de cultura 

En el contexto del Estado Español se impulsaron en plena dictadura franquista las Escuelas de Verano de los Movimientos de Renovación Pedagógica. En ese contexto de reflexión, análisis y crítica de un profesorado insatisfecho con su formación inicial y comprometido con el cambio político, se cultivaron espacios horizontales de encuentro e intercambio de saberes y experiencias que iban empoderando al conjunto docente para enfrentarse con las dificultades de su práctica y con las condiciones políticas reguladoras del puesto de trabajo. En ese espacio se producían cierta condiciones deudoras de los postulados y propuestas de Palo Freire sobre el círculo de cultura: la condición de pluralidad y cooperación entre quienes se saben iguales, la condición del diálogo desde la recuperación de la palabra propia, con la que se significan los problemas concretos y se intercambian y regalan los saberes cultivados en la propia experiencia práctica; y la condición de veracidad de la palabra, que se obtiene cuando esta no depende de discursos sustitutorios sino del propio compromiso por problematizar nuestra práctica y avanzar en su tranformación cualitativa (Freire, 2005, 106). 

Una cuarta condición, coincidente con las propuestas de Freire y las de los Movimientos de Renovación Pedagógica tenía que ver con los saberes reclamados y los seres producidos, sobre el sentido y valor de uso del conocimiento profesional práctico del docente. Por un lado, se compartían conocimientos para la mejor realización didáctica dentro del aula y la escuela; conocimientos producidos en la problematización e investigación de las situaciones de aula y escuela. Pero este saber didáctico era inseparable de otro complejo conjunto de saberes que en expresión de Freire serían los generados desde valores de solidaridad, justicia social, denuncia de cualquier tipo de 

opresión y compromiso con la transformación. El carácter antifranquista implícito en muchas Escuelas de Verano no era casual, era una condición sine quanon del sentido que allí se le atribuía a la formación docente: un maestro o una maestra comprometido con su tiempo y con capacidad para desarrollar estrategias de cambio y transformación social, tanto en su militancia en la calle como en su militancia pedagógica. 

Aunque las Escuelas de Verano sufrieron un cierto declive, son muchos los centros y diferentes los niveles educativos en los que ha quedado impregnada la huella del trabajo militante de los maestros y maestras de la renovación pedagógica. Hay escuelas con gestión democrática, participación de las familias y de la comunidad, con investigación del currículum, sin libros de texto, con evaluaciones que no contribuyan a la selección y discriminación social, con alumnos y alumnas reconocidos como sujetos, que deben mucho a las experiencias impulsadas por los maestros y maestras de los MRP. Hay escuelas “inquietas” que desde esa pedagogía renovadora están impulsando un modo de pensar y de decir que otra sociedad más justa e igualitaria es posible. En otro texto, esta vía alternativa a la alienación profesional del docente la llamé el deseo militante. Me refiero a la voluntad de crear nuestras propias situaciones, de querer tomar nuestras propias decisiones. En la formación docente esto quiere decir que el profesor sabe que su insuficiente formación inicial y la pobreza rutinaria de la práctica debe suplirlas con la búsqueda de otro saber y crea una situación de investigación: una situación que problematiza la práctica y formula preguntas para cuya respuesta se requiere otro proceso de conocimiento. Como se puede imaginar, este es un deseo estrechamente ligado a una búsqueda de identidad –a una redefinición de la identidad colectiva del docente- y por eso mismo debe ser concebido como una práctica política: querer ser profesor conquistando espacios profesionales colonizados por la alienación. Liberando la palabra –la palabra de quien tanto habla- para ponerla al servicio de la subjetividad. (Martínez Bonafe,2010) 

Freire decía que somos caminando y me pregunto ahora que mueve a una maestra o un maestro a acudir, contrariamente al viento de la individualización neoliberal y la pasividad conservadora, a la convocatoria de un círculo de cultura. De nuevo con la ayuda de Freire insisto en la respuesta: el deseo de intercambiar miradas y reflexiones de la experiencia vivida, el deseo de elegir y poner en discusión las temáticas, componiendo la propia agenda de investigación y formación. La voluntad de someter al dialogo público y la reflexión crítica las propias interpretaciones de la experiencia. Y contribuir con la producción textual a una memoria pública que revise el sentido de la educación en el marco de una sociedad justa. 

Bibliografía 

AA.VV. (1998) Investigación Acción Participativa. La Habana, asociación de Pedagogos de cuba. 

Elliot, J. (1994): La investigación-acción en educación. Madrid, Ediciones Morata. 

Fals Borda, O. (1991): Action and Knowledge: Breaking the Monopoly. Nueva York, Apex Press. 

Freire, Paulo. (1975) Acción Cultural para la libertad. Buenos Aires: Tierra Nueva. 

Freire, Paulo. (1990) La Naturaleza Política de la Educación. Introducción de Henry A. Giroux. Barcelona: Temas de Educación Paidós. MEC. 

Freire, Paulo. (1991) La Educación en la Ciudad. Buenos Aires, Argentina: Siglo XXI. 

Freire, Paulo (2004) Pedagogía de la autonomía. Saberes necesarios para la práctica educativa. Sao Paulo Fuente: Paz e Terra SA 

Freire, Paulo (2005) Pedagogía del oprimido (México DF: Siglo XXI). 

Malo De Molina, M. (2004) Nociones comunes. Experiencias y ensayos entre investigación y militancia, Madrid, Traficantes de Sueños. 

Martínez Bonafé, J (2000) Trabajar en la escuela. Profesorado y reformas en el umbral del siglo XXI. Madrid, Miño y Dávila Edit. 

Martínez Bonafé, J. (2010) “Aprender el oficio docente sistematizando la práctica” Capítulo publicado en el libro PEREZ GOMEZ, A. (Comp) (2010) Aprender a enseñar en la práctica: Prácticas educativas y procesos de innovación y mejora en la educación secundaria. Barcelona, EDIT GRAÓ. 

Núñez, C. (1989) Educar para transformar, transformar para educar. Alforja, San José de Costa Rica. 

viernes, 6 de julio de 2018

APRENDER EL OFICIO DOCENTE SISTEMATIZANDO LA PRÁCTICA

http://www.uv.es/bonafe/documents/Aprender%20el%20oficio.pdf
Capítulo publicado en el libro: PÉREZ GÓMEZ, A. (COORD) (2011) Aprender a enseñar en la práctica: procesos de innovación y práctica de formación en la educ. secundaria. Barcelona, Graó.

viernes, 17 de febrero de 2017

LIBROS DE TEXTO Y CONTROL DEL CURRICULUM EN EL CONTEXTO DE LA SOCIEDAD DIGITAL.


http://www.scielo.br/pdf/ccedes/v36n100/1678-7110-ccedes-36-100-00319.pdf

Cadernos CEDES ISSN 0101-3262On-line version ISSN 1678-7110

RODRIGUEZ, Jesús Rodríguez  and  BONAFE, Jaume Martínez. LIBROS DE TEXTO Y CONTROL DEL CURRICULUM EN EL CONTEXTO DE LA SOCIEDAD DIGITAL. Cad. CEDES [online]. 2016, vol.36, n.100, pp.319-336. ISSN 0101-3262.  http://dx.doi.org/10.1590/cc0101-32622016171317.
Los libros de texto - tanto en formato impreso como digital - manifiestan una presencia muy notable en los sistemas educativos actuales. En este artículo pretendemos analizar las razones que, en plena era digital, justifican la hegemonía de este recurso y su notable contribución en los procesos de control del currriculum. Presentaremos los resultados de algunas investigaciones recientes relacionadas con los libros de texto digitales y podremos constatar si se han producido cambios significativos en relación con su significado, interpretación y uso en la escuela.
Keywords : Libro de texto impreso; Libro de texto digital; Sociedad Digital; Reformas Educativas.

jueves, 8 de septiembre de 2016

La ciudad como contenido del curriculum


Una versión más reducida de este texto ha sido publicada en el monográfico sobre contenidos en Cuadernos de Pedagogía, no 447, julio/agosto 2014. Esta es el Capítulo del libro: Gimeno Sacristán, J. (Comp.) (2015) Los contenidos, una reflexión necesaria. Madrid, Morata. 
http://www.uv.es/bonafe/documents/la%20ciudad%20como%20contenidoMORATA.pdfhttp://www.uv.es/bonafe/documents/la%20ciudad%20como%20contenidoMORATA.pdf

La ciudad en el curriculum y el curriculum en la ciudad


Capítulo publicado en el libro: GIMENO, J. (ED) (2010) SABERES E INCERTIDUMBRES SOBRE EL CURRICULUM. MADRID, EDIT. MORATA.http://www.uv.es/bonafe/El%20curriculum%20en%20la%20ciudad.pdf

lunes, 27 de junio de 2016

miércoles, 16 de septiembre de 2015

Quatre apunts des de la pedagogia en temps de canvi polític (o Allò que mai reformen les Reformes)



Jaume Martínez Bonafé. Universitat de València.

Totes les reformes educatives es presenten legitimades per la urgència d'acudir a resoldre els greus problemes del sistema educatiu. I certament, el sistema els té molt greus, en això sol haver-hi coincidència. No obstant això, quan es projecten polítiques d'intervenció sobre ells, les estratègies es queden en la superfície d'aquests problemes, les més de les vegades. I els debats que les acompanyen, -si n'hi ha, doncs sovint és pur simulacre- difícilment acudeixen a l'arrel dels problemes. Amb l'afegit, que no deixa de ser sorprenent, d'una considerable simplicitat en els arguments pedagògics. Podríem dir que sovint les reformes educatives es fan sense el concurs del saber pedagògic o guiats per una tradició o emmarque pedagògic molt d'anar per casa. Almenys si ho jutgem pels problemes que es formulen o aquells que s'absenten i silencien, i les solucions que es proposen o prescriuen.

En el present text vull rescatar de la cultura de la renovació pedagògica quatre qüestions d'arrel per a qualsevol reforma educativa. Al meu entendre qualsevol política educativa reformista no hauria d'escapar –i això si, amb caràcter d'urgència- a una revisió en profunditat del concepte de cultura, de coneixement escolar, i de les traduccions d'això en el curriculum. Tampoc pot escapar a una revisió crítica del lloc de treball docent, i dels sabers necessaris per al desenvolupament de la docència. Menys es pot obviar la revisió en clau de radicalització democràtica del món social i organitzatiu de les institucions escolars. I és igualment necessària, la revisió en profunditat de les relacions entre la institució i el seu entorn. Dit això d'una altra manera, no crec que cap política veritablement reformista en educació puga implementar-se d'esquena a les complexitats del sistema soci-cultural en què s'inscriu, perquè en aquestes complexitats ha de trobar també les complicitats per a la seva implementació.

Una revisió del concepte de cultura, de coneixement escolar, i de curriculum.

En un dels seus articles en El País l'enginyós divulgador de filosofia Fernando Savater declarava alarmat la seva preocupació per una proposta del Consell d'Estat per transversalizar l'educació cívica –impregnar el curriculum de valors, sembla que es deia- evitant convertir l'educació cívica dels nostres escolars en una assignatura més del curriculum. Això són “contes xinesos”, ens diu Savater en el seu article, i proposa una assignatura específica d'educació ciutadana amb un temari clarament definit. Des del meu punt de vista, este és un exemple il·lustre del problema. Si considerem intocable l'organització disciplinar del curriculum, amb matèries separades, horaris específics i professors especialistes; si considerem el coneixement escolar com un procés acumulatiu de coneixements independent de les experiències subjectives; i si entenem que l'Acadèmia, amb els seus codis culturals específics, ha de definir la selecció cultural per a l'escola, llavors la proposta de Savater pot ser tan encertada com la d'aquella associació de catedràtics de Geologia que durant el debat de la LOGSE demanaven una assignatura específica de la seva especialitat a l'Educació Secundària. Si a mi m'ho pregunten els diré que preferix que els exàmens quinzenals siguin de democràcia abans que de geologia, però això són ja matisos del gust o del poder.

No obstant això, per seguir amb les propostes d'il·lustres científics socials, altres noms diuen altres coses. Per exemple, Edgar Morin va fer un text per encàrrec de la UNESCO on sota el títol dels 7 sabers necessaris per a l'educació del futur ve a proposar algunes tesis elementals, molt treballades al llarg de la seva obra: que no podem separar la ciència de la consciència, que ja no hi ha naturalesa pura i mai va haver-hi cultura pura, que no hi ha coneixement significatiu sense experiència ni experiència significativa sense coneixement, que ambientalizar la cultura és ja una exigència d'urgència si volem créixer al costat de la terra i no contra la terra, etc, etc. A Morin no se li ocorre fer d'això assignatures, encara que sap millor que molts que cadascun d'aquests sabers té una formalització específica, una tematització acadèmica, una concreta argumentació reflexiva. Però posar tot això al servei de l'educació és una altra cosa. Tampoc la Comissió sobre els Continguts de l'Ensenyament que va presidir Pierre Bourdieu per encàrrec del Ministre d'Educació Nacional en la França de 1988 estava per reforçar la disciplinarietat i l'enciclopedisme. Proposaven coses com: reduir l'extensió, assegurar l'assimilació reflexiva, explicitar la “filosofia” subjacent a qualsevol selecció cultural, diversificar les formes de presentació del curriculum, i redefinir la fragmentació per especialitats cap a esquemes interdisciplinaris.

I què diu d'això la pedagogia? Doncs fa ja molt temps que venim observant que els actuals codis culturals i curriculars de l'escola empobreixen i perjudiquen a uns perquè es beneficien uns altres. I que la igualtat d'oportunitats no és una mateixa proposta curricular per a tots, sense analitzar la relació entre aquesta homogeneïtat de l'oferta de cultura escolar amb l'heterogeneïtat i diferència social i cultural. Fa temps també que s'assagen formes d'organització del curriculum que posen en relació sabers diferents per avançar en projectes de recerca escolar. La globalització, els projectes de treball, els centres d'interès, són formes conegudes de nomenar un complex mapa conceptual en el qual es creuen les formes de construir nous coneixements significatius amb les formes de viure i interpretar les experiències conegudes. La llista d'autors ruboritzaría a els qui de vegades han condemnat aquests principis de la relació del subjecte amb el coneixement al reduccionisme simplificador de les tècniques metodològiques d'aula. Des de la brevetat que exigeix aquest article, reconeguem almenys que, en termes de reformes legislatives, una cosa són els mínims culturals que l'Estat garanteix per dret, i una altra l'homogeneïtzació cultural i el monolitisme curricular. Ni les assignatures ni els llibres de text són l'única forma de presentar i organitzar el curriculum, i si a més sabem que no són les millors, caramb! no situen Vostès el debat en aquest restrictiu marc de significats. Tret que com diuen que va dir Adolfo Suárez, l'interès siga canviar alguna cosa perquè tot segueixa igual.

El treball educatiu i els sabers necessaris per al seu desenvolupament.

Aquell ministre socialista cognomenat Maravall va anunciar una important reforma educativa suportant-la sobre dos pilars fonamentals: un era la reforma del curriculum, però l'altre tan important o més que l'anterior, era treballar amb el subjecte protagònic del canvi que és el professor. I en efecte, est és un altre principi bàsic de la pedagogia: no hi ha canvi a l'escola si no canviem la mentalitat i el saber professional d'els qui han de conduir amb les seves mans aquest canvi. També sabem que s'han intentat reformes sense els professors –recorden allò de “materials a prova de professors”- o contra els professors: el model era bo però els professors no estaven a la seva altura, es va dir. Però amb aquests vímets no es teixeix més que el text del fracàs.

Vaig a assenyalar algunes qüestions amb les quals s'arma aquest pilar fonamental del professorat, que no solen contemplar-se en les polítiques de reforma. La primera, tal vegada per antiga i bàsica, ja no la nomena ningú, sent els sindicats els qui més ràpid la van oblidar: el cos únic d'ensenyants. Això pot tenir moltes interpretacions, però hi ha alguna elemental: els qui es dediquen al noble art de l'ensenyament han de tenir tots una mateixa titulació professional –la més alta, abans amb la llicenciatura, ara amb el grau-. Mantenir la diplomatura per al magisteri i la llicenciatura per a secundària i universitat no tenia suport pedagògic algun. I mantenir durant els últims 30 anys de democràcia la formació pedagògica del professorat de secundària en els nivells de pobresa en què està en l'actualitat és d'una irresponsabilitat històrica de difícil interpretació.

Com ja he assenyalat en altres llocs, darrere de tot model de formació del professorat hi ha una teoria del subjecte, una teoria del coneixement, una teoria de la relació entre tots dos, i això és també dir una teoria del poder. Moltes de les polítiques de reforma conceben al professor com un consumidor passiu de la bona nova reformista, però això és anul·lar la capacitat i la possibilitat que el professorat vullga prendre a les seves mans el projecte polític del canvi. Per aquí només es camina cap a un saber d'alienació que situa als professionals de l'ensenyament en una relació de dependència pel que fa a un coneixement expert elaborat al marge de la seva experiència vital i professional. Vostès em diran que sempre va existir un coneixement elaborat, acadèmic, científic, nascut del rigor investigador, que d'alguna manera és anterior i extern al propi subjecte. Però observen que el que jo subratlle és la relació que s'estableix entre el subjecte i aquest tipus de coneixement: una relació de dependència, de submissió, una relació de poder. Fer reforma, per aquest camí, és deixar fer i deixar fer-se. I la formació per a la reforma, en aquest cas és una formació de consumidor: fragmentària, construïda mediaticament, deslocalitzada, efímera, pretessament objectiva, individualitzada. El pensament separat de l'activitat, la recerca separada de l'acció, el subjecte separat de l'objecte i estripat de si mateix.

Al meu entendre es van crear aquells ara ja desapareguts Centres de Professors des d'una teoria de la recuperació del subjecte que venia a dir que la transformació i millora de l'escola passava per la comprensió crítica del professor de la seva pròpia pràctica, i per la capacitat de trobar en el diàleg col·laboratiu les estratègies de transformació. Segurament això és incompatible amb una reforma per decret, a curt termini, i amb model únic –que és també pensament únic-, però això últim significa reduir el subjecte a consumidor, on la ciutadania i la política queden en mans de la burocràcia professionalitzada, i així no hi ha coneixement emancipador que valga. Deixant la trilogia subjecte-ciutadania-emancipació en aquests llots, el que ens ensenya Boventura de Sousa és que el paradigma emergent no pot ser més que pur sunami neoconservador. I, en efecte, els professors saben, per bé o per malament, que les ones reformistes no són mes que això, pur moviment superficial i puntual de les aigües, i esperen a la calma absoluta per seguir fent cadascú el que sempre va fer, tant de bé com de dolent. I clar que, si anteriorment no problematitzem el curriculum i el model de selecció cultural, que és l'objecte de treball del professor, no podem culpabilitzar-li ara que no ho faça per si mateix. Recorden quan es va voler fer als professors constructivistes sotmetent-los a intensius programes conductistes impartits per experts divulgadors de la Reforma. I no es deixaven.

Radicalitzar la democràcia a l'escola.

La democràcia és un valor –es recorda menys que és fonamentalment un dret- que està present en tots els discursos reformistes. No obstant això, ni és una pràctica social viscuda a l'escola ni és un clar programa polític de les reformes. Com assenyalem en la nostra recerca, la democràcia pot ser que funcioni formalment, però no hi ha un desig d'ella. És a dir, existeixen els òrgans de representació, però els professors declaren que quants menys claustres millor, que els és igual qui puga ser el director, i que en quantes menys comissions participen millor. Es queixen de la poca assistència de les famílies a les reunions de classe, i les AMPAS es queixen del poc interès per l'afiliació i per la militància d'els qui s'afilien. Els estudiants acudeixen als Consells Escolars com qui va a la visita del metge, fan assemblees d'aula com poden fer exercicis de matemàtiques i tots –professors, famílies i estudiants- s'instal·len el discurs de el “ells i nosaltres”. El concepte de comunitat educativa va desaparèixer. I amb ell el de l'escola pública com a projecte polític de la ciutadania. Aquella LODE va consagrar els estaments i es va fomentar la cultura corporativa. I els problemes socials a l'escola es van emmascarar amb lògiques tecnocràtiques. El discurs de la professionalització de la direcció escolar, que va inaugurar l'últim govern socialdemòcrata, –entre altres possibles exemples-, no escapa a aquesta lògica. Els llenguatges es modifiquen, i les polítiques s'instal·len en un model de debat on l'aparença d'una discussió tècnica emmascara l'evidència del problema polític. Els horaris escolars, els models de participació, l'organització i la gestió del centre escolar, les categories laborals, la distribució de tasques professionals, els conflictes i les seves solucions, la disciplina, el premi i el càstig, la distribució i ús dels espais, etc, són tots ells problemes que remeten a una teoria política de l'escola com a institució.

Les relacions entre escola i entorn.

Aparentment les reformes es discuteixen com si les escoles i els instituts i les persones que per ells circulen no anaren a eixir mai d'ells. Com si no existís una esfera o un sistema –digueu-li com vullgau- social més ampli en el qual s'inscriuen i amb el qual estan en interdependència. No obstant això, tots sabem i tots ens queixem de l'esquizofrènia educativa, de l'esquerda patològica entre l'escola i la ciutat. Citaré alguns dels exemples més senzills i comentats: els nostres governants demanen a l'escola que eduqui en el valor de pau mentre legitimen o participen en les guerres; ens demanen treballar els valors de la diferència, el reconeixement i la integració des del divers, mentre els governs participen o legitimen polítiques d'apartheid. Es demana una educació coeducativa i no sexista i els governs utilitzen llenguatges discriminadors; es reconeix la pluralitat cultural i lingüística, i els governants no saben parlar les nostres llengües o ho fan “només en privat”. Es diu “reforma de l'escola” i als programes electorals apareix la gratuïtat del llibre de text, un dels artefactes més immobilistes i conservadors des del punt de vista pedagògic. Se li demana a l'escola treballar des de la complexitat, la incertesa, la búsqueda del contrast deliberatiu, i els nostres governants parlen amb esquemes simplificadors, reduccionistes, amb frases fetes més pensades des de l'estratègia mediatica que la formació crítica ciutadana. Com és possible no adonar-nos de les múltiples influències que sobre el programa educatiu institucional té la política del carrer? Encara que els semble una caricatura, no puc imaginar a la Ministra d'Educació promovent una reforma educativa sense asseure's al costat de la Ministra de Cultura per discutir el paper que ha de jugar la televisió pública –i les privades- en aquest programa reformista. Pot haver-hi una Llei d'Educació al marge o en sentit contrari al d'una Llei de la Televisió?
Davant aquesta situació tan desquiciada, la renovació pedagògica ve proposant un treball específic a l'escola, més enllà de les reformes institucionals, i de vegades, contra elles. Recuperem algunes d'elles. La primera, recuperar la ciutat com a text a deconstruir per l'escola. Un vell i oblidat principi pedagògic. La segona, l'alfabetització mediàtica crítica, tractant d'oferir claus conceptuals des de les quals interpretar el sentit últim del que veiem, llegim o escoltem pels mitjans. La tercera, la recerca militant, per a la producció d'un coneixement que neix de l'anàlisi concreta del territori de la vida, la cooperació i les experiències de rebel·lia. El llistat podria fer-se extens. Hi ha no obstant això altres demandes que han de venir de la direcció contrària. Quins missatges vol transmetre'ns la ciutat? –recupere aquí l'extraordinari llibre de Richard Sennet-, què vol dir-nos la ciutat per educar-nos? què fluïts provoca? quines experiències proposa i quins segresta per sempre? Hi ha polítiques per a l'educació però és necessari també pensar a l'educació de la política. Es diu que vivim en una societat de lliure mercat, però el mercat no pot, lliurement, dificultar el treball de l'escola. Caldrà dialogar i negociar.

Referèencies bibliográfiques
BOURDIEU, Pierre (1998) Capital cultural, escuela y espacio social. México, Siglo XXI Edit (2ª edic).
MARTINEZ BONAFÉ, Jaume (Coord) (2003) “La ciudadanía democrática en la escuela. Memoria de una investigación”, en MARTINEZ BONAFE, Jaume (Coord) Ciudadanía, poder y educación. Barcelona, Graó.  
MORIN, Edgar (1999) Els 7 coneixements necessaris per a l’educació del futur. Barcelona, UNESCO (edición en castellano en
SENNETT, Richard (2002) Carne y piedra. El cuerpo y la ciudad en la civilización occidental. Madrid, Alianza Edit.
SOUSA SANTOS, Boaventura de (2000) Crítica de la razón indolente: contra el desperdicio de la experiencia. Bilbao, Desclée de Brouwer
VV.AA. (2004) Nociones comunes. Experiencias y ensayos entre investigación y militancia. Madrid, Traficantes de sueños.



domingo, 30 de noviembre de 2014

Aprendre a la ciutat a través de la deriva


Aprendre A lA ciutAtA trAvés de lA derivA
M. Mar Estrela Cerveró. Universitat de València
Jaume Martínez Bonafé. Universitat de València
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RESUM: La deriva ha estat la inspiració i el camí per a profunditzar en l’apre- nentatge que suposa caminar la ciutat. Els passos que anàvem donant ens han portat a replantejar-nos diferents aspectes educatius que transcendeixen les nostres pretensions inicials. Partim dels estudis crítics i postcrítics del currí- culum, i així, a poc a poc, hem anat aproximant-nos a la recerca, la pedagogia o la didàctica. Tota aquesta experiència gira al voltant del taller «Educar la mirada/Documentar la ciutat» amb el qual hem caminat per diferents indrets de la nostra ciutat, al costat del professorat i l’alumnat de diferents estudis de grau de les universitats valencianes. Volem pensar la ciutat a través del subjec- te que l’habita i que d’alguna manera la interpreta, examinant-la com una for- ma material de la cultura, és a dir, un dispositiu cultural del qual emergeixen missatges i significats, on es construeixen i es desconstrueixen experiències, alimentant relats, formant i transformant biografies. 

lunes, 21 de julio de 2014

Calidad educativa y educación popular

El compañero Oscar Jara, del CEP Alforja en Costa Rica y Presidente del CEAAL habla en el debate internacional sobre CALIDAD EDUCATIVA, desde la perspectiva de la Educación Popular:

http://www.aporrea.org/educacion/n252912.html